sábado, 1 de octubre de 2016

El mito de una Europa en paz desde 1945: el ejemplo francés / Nadine Rosa-Rosso





Nadine Rosa-Rosso


El mito de una Europa en paz desde 1945: el ejemplo francés 

 Al día siguiente de los atentados del 13 de noviembre en Paris, frente al Congreso, François Hollande afirmó con tono grave que « Francia está en guerra ». La misma frase la repite sin cesar, sistemáticamente, después de cada atentado. Tras los sucesos de Niza, añadió que « la guerra está fuera y dentro de Francia ».
La tierra sagrada de los derechos humanos, de la paz y de las Luces amaneció en estado de sitio, cobardemente atacada por la barbarie y el oscurantismo.
Esta es la versión de la historia que se supone que deberíamos aceptar y asumir, nosotros, los pueblos de una Europa civilizada que hemos conseguido vivir en paz desde ya hace setenta años.

En realidad, nunca hemos dejado de estar en la guerra. Y Francia es un buen ejemplo de lo que es un estado de guerra permanente. Se impone la necesidad de un repaso a la historia.




Un periodo de guerras ininterrumpidas.

Apenas acabada la II Guerra Mundial, el gobierno provisional francés, surgido de las fuerzas de la resistencia y tantas veces presentado como ejemplo por la izquierda actual, envía al Vietnam (en esa época parte de la Indochina francesa) un cuerpo militar expedicionario para tratar de acabar con la guerra de independencia. Bajo la presidencia de Léon Blum, figura política modélica ara la izquierda actual, a intervención se transforma en una verdadera guerra. Francia envía ćerca de medio millón de soldados para salvaguardar su territorio colonial; ¡el 43,5 % de los soldados de este ejército provienen de las otras colonias francesas (Magreb y el África negra)!. Francia será derrotada en la batalla de Dien Bien Phu, en mayo 1954.

Durante este mismo período, en 1947, Francia perpetra una masacre en Madagascar contra la rebelión de los malgaches; resultaron unos 11.000 muertos, según las versiones oficiales francesas y 100.000 muertos según los resistentes malgaches. En esta guerra, una vez más, las tropas de represión francesas eran constituidas en su mayoría por soldados provenientes de las colonias africanas y magrebíes.

Esas sangrientas guerras no impidieron la participación de Francia, en el mismo periodo, en la guerra de Corea, desde el 25 de junio 1950 al 27 de julio 1953. Una coalición de 17 estados (entre ellos Bélgica y Gran Bretaña), liderados por los Estados Unidos y bajo bandera de la ONU, tuvo por objetivo -exactamente igual que en Indochina - oponerse a las luchas de liberación dirigidas por fuerzas comunistas. Estas dos guerras provocaron más de dos millones de muertos. La guerra olvidada de Corea fue una guerra de destrucción masiva. En términos actuales se llama a eso genocidio. La capital Pyongyang fue totalmente arrasada: « Al principio del ataque, el 14 y 15 de diciembre, la aviación norteamericana arrojó sobre Pyongyang 700 bombas de 500 libras cada una.  Los aviones de combate Mustang arrojaron napalm y 175 bombas  de explosión retardada que aterrorizaban con un ruido ensordecedor y estallaban después. Justo cuando la gente intentaba rescatar los cuerpos de los muertos de los incendios provocados por el napalm, las bombas de explosión retardada detonaban. Al inicio del mes de enero, el general Ridgway ordenó de nuevo un ataque contra la capital Pyongyang « buscando destruir la ciudad por el fuego con bombas incendiarias » (objetivo cumplido en dos etapas, los 3 y 5 de enero de 1951) » (1).

La guerra del Vietnam, al igual que la guerra de Corea desembocaron en la partición de los dos países. El Vietnam consiguió su reunificación mediante una nueva y larga guerra de independencia, esa vez contra los Estados Unidos, en 1975. Corea todavía no está reunificada y el territorio del sur sigue ocupado por los Estados Unidos. He aquí el tipo de paz que proveen las naciones autoproclamadas civilizadas desde el fin de la segunda guerra mundial. Esas guerras fueron rápidamente olvidadas por la población europea, pero no por las populaciones afectadas por estas guerras.
Y no fueron sólo los pueblos asiáticos los afectados por estas guerras.
La victoria de los vietnamitas en 1954 contra la metrópoli francesa dio un fuerte impulso a otras luchas de liberación en toda África.

Lejos de aprender de su humillante derrota en Vietnam, Francia continuó con su programa colonial: « Entre 1960 y 1998, hubo 60 intervenciones militares francesas en África subsahariana, 23 de ellas fueron emprendidas para « mantener el orden » al servicio de un régimen amigo y las otras 14 para derrocar gobiernos que no se sometían a los dictados de los dirigentes franceses». (2).

 La guerra más conocida, en lo que a Francia concierne, es, por supuesto, la guerra de Algeria. Sólo quiero insistir sobre algunos aspectos. Primero sobre la posición del Partido Comunista Francés, aureolado desde la Liberación – a los ojos de los nacionalistas argelinos, por su heroica resistencia frente al ocupante nazi. El 8 de mayo 1945, una marcha nacionalista en Sétif fue reprimida sangrientamente y la revuelta que siguió a este hecho, será también liquidada con una violencia inaudita. En ese caso también varían las cifras entre un millón y 80.000 víctimas según el punto de vista del historiador. 

Como explica Mohammed Harbi, “en Francia, las fuerzas políticas provenientes de la Resistencia se dejan manejar por el partido colonialista”. “Os he procurado la paz para 10 años; si Francia no hace nada, todo volverá a la situación anterior pero peor todavía y será probablemente sin remedio », alertó el general Duval, maestro de obra de la represión. El Partido Comunista Francés (PCF)  que calificó a los líderes nacionalistas de  « provocadores al servicio de Hitler» y que pidió que esos “dirigentes fueran pasados por las armas » (fusilados)- será considerado, a pesar de su cambio de opinión posterior y su combate por la amnistía, como partidario de la colonización. » (3)




El enemigo interior.

Otro aspecto que quiero subrayar es la creación del « enemigo interior » en la política y la ideología francesa y que tomó cuerpo durante la guerra de Algeria. « El 17 de octubre 1961, Paris fue escenario de una de los más grandes masacres de civiles de la historia contemporánea de Europa occidental. Ese día, decenas de miles de argelinos se manifestaban pacíficamente contra el toque de queda que se les había impuesto doce día antes y la represión desencadenada contra ellos por el prefecto de policía del Sena, Maurice Papón. La intervención de la policía fue brutal y sanguinaria. Decenas de argelinos, probablemente entre 150 y 200, fueron asesinados. Algunos cuerpos fueron encontrados en el Sena. Durante decenios, la memoria de este episodio mayor de la guerra de Argelia fue silenciado » (4).

Según Mathieu Rigouste (5), el concepto de enemigo interior data de esta época y está vinculado con la presencia de una emigración importante surgida de la colonización : “la historia del control de la migración en el pensamiento militar francés permite analizar, estudiando la reconstrucción de un enemigo interior socio-étnico, la recreación y después la generalización en el tiempo y espacio, de una tecnología concebida para efectuar un control excepcional de poblaciones consideradas inferiores».

Como reacción al atentado de Niza (Francia) de julio 2016, Georges Fenech, presidente de la comisión de investigación parlamentaria sobre los atentados de 2015 planteó la creación de un « Guantánamo a la francesa ». Propuso reunir a todos los djiadistas que volvían de Siria en el centro penitenciario de la Isla de Ré.
Esta idea, que provocó mucha polémica, hunde sus raíces en la guerra de Argelia durante la cual el gobierno francés desarrolló «campos de reagrupamiento» destinados a recluir los resistentes del FNL e impedirles así recibir cualquier tipo de apoyo por parte de la población argelina. No falta más que introducir oficialmente la tortura en Francia para completar la vuelta al pasado. Por otra parte, este debate delirante ya se da en el seno del Frente Nacional: reintroducir la tortura o aplicar la pena de muerte para Salam Abdeslam; todo puede plantearse.



Asesinatos políticos a gran escala.

La historia “pacífica” de Francia no se limita a las guerras. La patria autoproclamada de los derechos humanos también desarrolló una importante tradición de asesinatos políticos exterminando a dirigentes nacionalistas de África y del Magreb. En el libro “Devuelvan los fusiles” (Retournez les fusils), Jean Ziegler dedica un capítulo a las campañas de asesinatos políticos organizados por los servicios secretos europeos y analiza el caso del Camerún: « Todos los dirigentes nacionalistas sin excepción fueron asesinados uno tras otro: Ruben UmNyobe, ya en 1955, y a continuación sus sucesores Isaac Nyobe Pandjok, David Mitton, Tankeu Noé » (6).  Zigler documenta el asesinato del joven médico Félix-Roland Mounié, dirigente de la Unión de las Poblaciones del Camerún (UPC) que fue invitado por un « periodista » francés a un almuerzo. Félix-Roland Mounié  murió en Ginebra envenenado la noche siguiente. Este “periodista” era, en realidad, el coronel William Betchel, oficial francés del SDECE (Servicio de Documentación eExterior y de Inteligencia) y nunca fue condenado por este crimen. Y hay muchos otros casos así… 
Está de moda ahora en Occidente la denuncia de la corrupción (evidente) de muchos jefes de los Estados africanos, pero sería mejor acordarse de que nuestros gobiernos y sus sicarios asesinaron a casi todos los dirigentes nacionalistas íntegros que querían devolver la independencia, la dignidad y la justicia, a los países africanos.

Siendo belga, no puedo dejar de recordar a Patrice Lumumba, héroe africano ferozmente asesinado por el comandante belga Weber el 17 de enero de 1961, y cuyo cuerpo fue, a continuación, disuelto en ácidos. Actualmente sus hijos luchan, hasta el momento sin ningún resultado, para que los culpables y el Estado belga, sean condenados.
Como recuerda Jean Ziegler: « Estos crímenes de Estado fueron implacables: era imperativo acabar con los auténticos líderes nacionalistas para instalar en el poder a las élites autóctonas, adiestradas, influenciadas y controladas por el colonizador » (7).
Matar a Lumumba para instalar al títere Mubutu, por ejemplo.





Guerras, torturas, asesinatos políticos, esos son los verdaderos rostros de esta Francia que se presenta como portadora de las luces cuando actúa para defender su imperio colonial y los intereses de sus multinacionales, Elf, Total, Areva, Bolloré, Eramet, Technip, Bouygues, Orange, Geocoton, Rougier, etc. (8). Y no se trata de una historia del pasado, sino más bien de la vida cotidiana actual de millones de africanos.

Lo que sí, es nuevo hoy día, es que la guerra, o al menos una mínima parte de esa guerra, llegó hasta nosotros, en el suelo francés o en el suelo belga. Víctimas civiles inocentes que mueren, y con ello se hunden familias enteras en el horror. ¿Por qué hemos cerrado los ojos frente a tantas víctimas inocentes en el tercer mundo, víctimas de nuestras guerras coloniales?. ¿Por qué seguimos apoyando a gobiernos y partidos políticos que perpetúan esa misma política?

Si el discurso de los reclutadores de la yihad atrae a tantos jóvenes es porque la mayoría de las veces usa una retórica anti imperialista y porque cualquier otra forma de protesta suya contra nuestras sociedades ha sido reprimida (9). En vez de concentrar todo el debate sobre el aspecto religioso del fenómeno, sería más productivo analizar el aspecto político y hacer un balance correcto a propósito de “nuestras” políticas coloniales y neocoloniales impregnadas de masacres y de guerras. Aunque los jefes de Daesh nada tengan que ver con los dirigentes nacionalistas del siglo pasado, bien pueden ocupar el lugar l vacío dejado por nuestro silencio ensordecedor sobre 70 años de política colonial hecha de guerras y masacres.
Pero para quebrar ese silencio no podemos que esperar nada, ni de los partidos en el poder, ni de los partidos en la oposición, porque para ellos poner en duda el colonialismo sólo les serviría para perder votos electorales. Sin embargo, como dice Jean Ziegler, “cada quien debe elegir su campo” : el de quienes, a pesar de la represión y las masacres siguen resistiendo, y aunque aquí fueron muy pocos, existen a pesar de todo los Henri Alleg [autor del importante libro “La question” denunciando la tortura y escrito siendo prisionero de los franceses en Argelia], los miembros de la Red Jeanson [red de apoyo al FLN], los cargadores de maletas anónimas [personas que transportaban dinero y documentos falsos para el FLN], que hacen que todavía podamos amar a Francia.

Septiembre 2016

Nadine Rosa-Rosso es militante comunista belga no adscrita.




 Notas:

[2] Francis Azalier, Colonialisme et impérialisme : « l’exception française » ou « le mythe humaniste », in Une mauvaise décolonisation, La France : de l’Empire aux émeutes des quartiers populaires, Le temps des cerises, Pantin, 2007, p36-37
[3] Mohammed Harbi, Faces cachées de la seconde guerre mondiale La guerre d’Algérie a commencé à Sétif. Le Monde diplomatique, mai 2005, page 21 ; http://www.monde-diplomatique.
[5] Mathieu Rigouste, L’ennemi intérieur, de la guerre coloniale au contrôle sécuritaire, https://conflits.revues.org/31
[6] Jean Ziegler, Retournez les fusils, Choisir son camp, Éditions du Seuil, Paris, 2014, pp 199-200
[7] Idem, p 198
[9] Ver mi anterior atículo: 25 ans après la révolte des jeunes à Forest : Première, deuxième, troisième génération, toujours la répression… http://nadinerosarosso.blogspot.com

Revisado por Red Roja



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