jueves, 13 de octubre de 2016

La mirada apática del mundo respecto al genocidio palestino / Andrés Vargas


 El conflicto palestino-israelí es la aniquilación de palestinos por parte del sionismo hebreo para instalarse en la totalidad del espacio de la región.

   
                                                                                                

Fotografía: Diario Gramma de Cuba

Palestina, ese pueblo olvidado de Próximo Oriente cuya sangre es derramada cada día a manos de los sionistas israelíes, resiste, mientras tanto la élite política mundial y la población en general se muestran despreocupadas ante este nuevo caso de limpieza étnica esta vez dirigida hacia el antiguo pueblo palestino.

La Franja de Gaza es la cárcel más grande del mundo, que desde 2007 está bloqueada pues no se permite la entrada de alimentos, medicinas, ni productos de primera necesidad para 1.500.000 palestinos que se encuentran habitando en ese apartheid.

Centenares de checkpoints (puntos de control) que se encuentran distribuidos por toda la geografía palestina ocupada, impiden el libre movimiento de estudiantes, trabajadores, y demás población palestina en general. Además se restringe también el paso a ambulancias, hecho que ha dado como consecuencia muchas muertes por emergencias no atendidas.

El “despertador” israelí que suele sonar en torno a las 7 de la mañana, son las armas de la marina hebrea que se dedica a acosar todos los días desde primera hora a los pescadores palestinos de la playa de Gaza, dejándoles claro quien tiene el control, o dicho de otro modo: los cañones contra los anzuelos.

Ningún ciudadano israelí vive bajo estas horribles condiciones de vida, a ningún hebreo le racionan el agua, la luz eléctrica, o le bombardean sus hogares con bombas de fósforo blanco, material bélico prohibido por las Naciones Unidas, eso solo afecta a la población palestina.

El conflicto palestino-israelí es la aniquilación de palestinos por parte del sionismo hebreo para instalarse en la totalidad del espacio de la región, pues desde el comienzo del conflicto se ha girado en torno a esto, la colonización y limpieza étnica de un territorio para formar un nuevo país, algo que por ejemplo aplicó EE.UU.

Todos los medios de comunicación y comunidad internacional en general, se conmueven cuando se recuerda el holocausto nazi, en el que fueron exterminadas millones de personas, en su mayor parte judíos; pero también comunistas, anarquistas, homosexuales, gitanos, discapacitados físicos y mentales.

¿Por qué no se conmueven de esta nueva limpieza étnica en la que los papeles cambiaron y ahora el que fue oprimido es el opresor?
Cada año los Mass Media recuerdan la caída del muro de Berlín, como oda a la libertad de los alemanes que habitaban en la RDA controlada por la URSS. Sin embargo se pronuncian muy poco sobre el muro que levantaron los hebreos para formar así el ghetto en el que se encuentra segregada la población palestina en la actualidad.

Estos medios de comunicación generalmente difunden noticias acerca del conflicto palestino-israelí cuando son atacadas personas del primer mundo, cooperantes internacionales con Palestina, e incluso ciudadanos israelíes atacados por lo que denominan terroristas palestinos.

Esto deja una vez más la evidencia de que a los ojos del mundo en el que vivimos, unas víctimas tienen más importancia que otras, y que la élite mundial en su afán por acaparar todos los recursos naturales, de mercado y territorio hace caso omiso al exterminio sistemático que está sufriendo un pueblo.

La Comunidad Internacional en conjunto debe crear y verificar una nueva hoja de ruta para la paz en Palestina e Israel, con unas dignas condiciones de vida para todos los habitantes de esta región, para el fin de los desplazamientos forzados y el reconocimiento total como Estado soberano de Palestina.

La paz es necesaria para el fin del derramamiento de sangre. La paz es vida.



***